Cimarrones en la Reserva Ecológica
Nada de natural tiene la presencia de jaurías de cimarrones en un área natural protegida. Durante años, dueños desaprensivos utilizaron a la Reserva Ecológica como depósito dejando allí a las mascotas indeseadas. Éstas, obligadas a subsistir, comenzaron a alimentarse cazando los animales, que al no saber defenderse por no tener predadores naturales, poco podían hacer ante la voracidad de los ex perros. Hoy se observa una alarmante disminución en la población de coipos, cisnes y lagartos. Este problema se agrava durante el verano, cuando disminuye el nivel del agua de las lagunas y los cimarrones ya no necesitan nadar para capturar a sus indefensas presas.
Pero no sólo los animales de la Reserva sufren la presencia de las jaurías, los cimarrones también hostigan a las personas. El sábado 6 de mayo a las 9 de la mañana una mujer que estaba caminando con su marido fue mordida por una jauría de cimarrones, al mediodía el atacado fue un muchacho. Más tarde fue agredida una joven vecina de Puerto Madero que utiliza diariamente a la Reserva Ecológica como lugar de entrenamiento. El martes 9 de mayo a la mañana los cimarrones volvieron a morder, esta vez a una mujer. Todos estos hechos sucedieron en el mismo lugar, en el Camino de los Lagartos entrando por Brasil, a escasos metros de la administración de la Reserva. Las denuncias correspondientes no sólo se hicieron en el Instituto Pasteur, sino también en la Comisaría N° 22.
No se sabe a ciencia cierta cuantos cimarrones viven en la Reserva Ecológica pero se calcula que son más de cincuenta. Las medidas adoptadas para solucionar este problema no han sido exitosas ya que los animales huyen ante la presencia humana, internándose en pastizales inaccesibles y ocultándose en profundas madrigueras.
Además, los cimarrones, al no estar controlados sanitariamente, pueden contraer rabia, transmitir tiña, áscaris o sarna, además de contagiarse leptospirosis de las ratas que comen, que a su vez transmitirán a otros animales o al propio hombre. Entonces tenemos también un problema que atañe a la salud de todos.
Varias sociedades protectoras de animales fueron consultadas acerca del problema pero no brindaron una solución definitiva, con excepción de alguna que se ofreció a recibirlos -sin capturarlos ni trasladarlos- por un puñado de dólares. Otras, directamente no quisieron hacerse cargo, aduciendo que los cimarrones pondrían en riesgo la seguridad de los caninos de sus refugios. La propuesta de otra asociación de esterilizar a los cimarrones no es viable, ya que puede ser una útil herramienta para controlar poblaciones en el largo plazo, pero la realidad es que los animales, esterilizados o no, van a seguir atacando a los visitantes y depredando la fauna en busca de comida. ¿Si no es capturado, cuántos visitantes sufrirán mordeduras o cuántos cisnes se va a comer un cimarrón castrado antes de morir de viejo? Está claro que no son las ONGs quienes deben solucionar este grave problema sino el Gobierno de la Ciudad.
Hay que pensar en otras alternativas. La problemática de los cimarrones dentro de las áreas protegidas tiene muchos antecedentes y requiere de un manejo ineludible. El mismo debe contemplar tanto la adopción de una política de prevención, control y erradicación como de comunicación de los problemas y por eso el sentido de estas líneas. La complejidad del caso involucra a una gran cantidad de actores sociales y de factores tanto prácticos y operativos como sentimentales. Esta situación debilita la imagen que la sociedad construye sobre el estado de la Reserva Ecológica y el de su manejo, favoreciendo intereses que le pueden ser adversos. Poco se puede hacer con quienes siguen tirando sus mascotas a la Laguna de los Coipos, -la que da a la Costanera Sur-, más que apelar a su sensibilidad y sentido común.
En todo el mundo los controles de plagas son una práctica común. Expertos en la materia aconsejan, atentos a las dificultades encontradas y la urgencia del caso, la utilización de rifles sanitarios, metodología utilizada en muchísimas áreas protegidas y parques nacionales de todo el mundo. Sin ir más lejos, la Fundación Vida Silvestre enfrenta a diario la amenaza de los perros cimarrones en su Reserva Campos del Tuyu, creada para proteger al venado de las pampas.
El gobierno de Australia elabora planes nacionales para el control de especies introducidas que se convierten en salvajes y son consideradas plagas, como los dingos -perros salvajes-. Pero Australia no sólo tiene que soportar a esos particulares cimarrones, también posee el mayor número de caballos salvajes del mundo; los brumbies se agrupan en tropillas que se desplazan por todo tipo de hábitats causando serios daños ambientales a su paso. El método más efectivo de control es la caza desde helicópteros.
En los estuarios de Louisiana y la Florida (EEUU) las nutrias, exportadas de Sudamérica, atacan comunidades de plantas autóctonas y la producción de cultivos además de erosionar canales de desagüe con sus cuevas. Los métodos de control incluyen trampas selectivas, envenenamiento y caza.
En EEUU, en el Parque Nacional Yellowstone, cada invierno se matan cientos de wapitis (cervus canadensis nelsoni) para estabilizar la población dentro de los límites de capacidad de carga del ecosistema. Durante el invierno de 1961-62 el servicio de guardaparques mató más de cuatro mil, un tercio de la población de aquel momento, y la práctica continúa en nuestros días.
En la Argentina, las especies que son declaradas plagas nacionales por la Secretaría de Asuntos Agrarios, deben ser combatidas; ¿debemos declarar plaga ciudadana a los intrusos de la Reserva?, ¿son muy distintos los bumbies, dingos o las nutrias, de los cimarrones?, ¿qué sucedería si fuera necesario adoptar medidas similares en la Reserva Ecológica? ¿cómo reaccionaria la opinión pública?
Como Director de la Reserva no se me permitió adoptar medidas eficaces ya que me hubiera convertido en un apetitoso bocado para la prensa amarilla y mucha gente y algunas de las asociaciones que no ofrecieron soluciones al problema hubieran puesto el grito en el cielo, tildándome de asesino de perros, y sin aceptar ni comprender que los verdaderos asesinos seguirán ultimando sistemáticamente la fauna de la Reserva y agrediendo a los visitantes si no se toman urgentes medidas. Un informe del Instituto Pasteur refiere a los cimarrones como una verdadera plaga que puede producir un desequilibrio en el ecosistema de la Reserva Ecológica y que escapa a cualquier control por parte del hombre. Además, insta a tomar medidas de eliminación de los caninos cimarrones de acuerdo a normas internacionales expresadas en la Guía para el Manejo de Poblaciones Caninas de la Organización Mundial de la Salud y la Sociedad Mundial para la Protección de Animales, WSPA, por sus siglas en inglés.
Cuando la realidad golpea, hay que enfrentarla. No debemos esperar que los cimarrones vuelvan a atacar y por eso es necesario declarar la emergencia sanitaria y un cierre temporáneo del área hasta que se pueda garantizar la seguridad de los visitantes y la tranquilidad a los legítimos habitantes de la Reserva Ecológica. El amparo dado hasta ahora a los cimarrones se basa en principios humanitarios, los que comparto, pero la Reserva Ecológica no es el lugar apropiado para canalizarlos.
Pero no sólo los animales de la Reserva sufren la presencia de las jaurías, los cimarrones también hostigan a las personas. El sábado 6 de mayo a las 9 de la mañana una mujer que estaba caminando con su marido fue mordida por una jauría de cimarrones, al mediodía el atacado fue un muchacho. Más tarde fue agredida una joven vecina de Puerto Madero que utiliza diariamente a la Reserva Ecológica como lugar de entrenamiento. El martes 9 de mayo a la mañana los cimarrones volvieron a morder, esta vez a una mujer. Todos estos hechos sucedieron en el mismo lugar, en el Camino de los Lagartos entrando por Brasil, a escasos metros de la administración de la Reserva. Las denuncias correspondientes no sólo se hicieron en el Instituto Pasteur, sino también en la Comisaría N° 22.
No se sabe a ciencia cierta cuantos cimarrones viven en la Reserva Ecológica pero se calcula que son más de cincuenta. Las medidas adoptadas para solucionar este problema no han sido exitosas ya que los animales huyen ante la presencia humana, internándose en pastizales inaccesibles y ocultándose en profundas madrigueras.
Además, los cimarrones, al no estar controlados sanitariamente, pueden contraer rabia, transmitir tiña, áscaris o sarna, además de contagiarse leptospirosis de las ratas que comen, que a su vez transmitirán a otros animales o al propio hombre. Entonces tenemos también un problema que atañe a la salud de todos.
Varias sociedades protectoras de animales fueron consultadas acerca del problema pero no brindaron una solución definitiva, con excepción de alguna que se ofreció a recibirlos -sin capturarlos ni trasladarlos- por un puñado de dólares. Otras, directamente no quisieron hacerse cargo, aduciendo que los cimarrones pondrían en riesgo la seguridad de los caninos de sus refugios. La propuesta de otra asociación de esterilizar a los cimarrones no es viable, ya que puede ser una útil herramienta para controlar poblaciones en el largo plazo, pero la realidad es que los animales, esterilizados o no, van a seguir atacando a los visitantes y depredando la fauna en busca de comida. ¿Si no es capturado, cuántos visitantes sufrirán mordeduras o cuántos cisnes se va a comer un cimarrón castrado antes de morir de viejo? Está claro que no son las ONGs quienes deben solucionar este grave problema sino el Gobierno de la Ciudad.
Hay que pensar en otras alternativas. La problemática de los cimarrones dentro de las áreas protegidas tiene muchos antecedentes y requiere de un manejo ineludible. El mismo debe contemplar tanto la adopción de una política de prevención, control y erradicación como de comunicación de los problemas y por eso el sentido de estas líneas. La complejidad del caso involucra a una gran cantidad de actores sociales y de factores tanto prácticos y operativos como sentimentales. Esta situación debilita la imagen que la sociedad construye sobre el estado de la Reserva Ecológica y el de su manejo, favoreciendo intereses que le pueden ser adversos. Poco se puede hacer con quienes siguen tirando sus mascotas a la Laguna de los Coipos, -la que da a la Costanera Sur-, más que apelar a su sensibilidad y sentido común.
En todo el mundo los controles de plagas son una práctica común. Expertos en la materia aconsejan, atentos a las dificultades encontradas y la urgencia del caso, la utilización de rifles sanitarios, metodología utilizada en muchísimas áreas protegidas y parques nacionales de todo el mundo. Sin ir más lejos, la Fundación Vida Silvestre enfrenta a diario la amenaza de los perros cimarrones en su Reserva Campos del Tuyu, creada para proteger al venado de las pampas.
El gobierno de Australia elabora planes nacionales para el control de especies introducidas que se convierten en salvajes y son consideradas plagas, como los dingos -perros salvajes-. Pero Australia no sólo tiene que soportar a esos particulares cimarrones, también posee el mayor número de caballos salvajes del mundo; los brumbies se agrupan en tropillas que se desplazan por todo tipo de hábitats causando serios daños ambientales a su paso. El método más efectivo de control es la caza desde helicópteros.
En los estuarios de Louisiana y la Florida (EEUU) las nutrias, exportadas de Sudamérica, atacan comunidades de plantas autóctonas y la producción de cultivos además de erosionar canales de desagüe con sus cuevas. Los métodos de control incluyen trampas selectivas, envenenamiento y caza.
En EEUU, en el Parque Nacional Yellowstone, cada invierno se matan cientos de wapitis (cervus canadensis nelsoni) para estabilizar la población dentro de los límites de capacidad de carga del ecosistema. Durante el invierno de 1961-62 el servicio de guardaparques mató más de cuatro mil, un tercio de la población de aquel momento, y la práctica continúa en nuestros días.
En la Argentina, las especies que son declaradas plagas nacionales por la Secretaría de Asuntos Agrarios, deben ser combatidas; ¿debemos declarar plaga ciudadana a los intrusos de la Reserva?, ¿son muy distintos los bumbies, dingos o las nutrias, de los cimarrones?, ¿qué sucedería si fuera necesario adoptar medidas similares en la Reserva Ecológica? ¿cómo reaccionaria la opinión pública?
Como Director de la Reserva no se me permitió adoptar medidas eficaces ya que me hubiera convertido en un apetitoso bocado para la prensa amarilla y mucha gente y algunas de las asociaciones que no ofrecieron soluciones al problema hubieran puesto el grito en el cielo, tildándome de asesino de perros, y sin aceptar ni comprender que los verdaderos asesinos seguirán ultimando sistemáticamente la fauna de la Reserva y agrediendo a los visitantes si no se toman urgentes medidas. Un informe del Instituto Pasteur refiere a los cimarrones como una verdadera plaga que puede producir un desequilibrio en el ecosistema de la Reserva Ecológica y que escapa a cualquier control por parte del hombre. Además, insta a tomar medidas de eliminación de los caninos cimarrones de acuerdo a normas internacionales expresadas en la Guía para el Manejo de Poblaciones Caninas de la Organización Mundial de la Salud y la Sociedad Mundial para la Protección de Animales, WSPA, por sus siglas en inglés.
Cuando la realidad golpea, hay que enfrentarla. No debemos esperar que los cimarrones vuelvan a atacar y por eso es necesario declarar la emergencia sanitaria y un cierre temporáneo del área hasta que se pueda garantizar la seguridad de los visitantes y la tranquilidad a los legítimos habitantes de la Reserva Ecológica. El amparo dado hasta ahora a los cimarrones se basa en principios humanitarios, los que comparto, pero la Reserva Ecológica no es el lugar apropiado para canalizarlos.

2 Comments:
He leído este artículo y tengo que decir que comparto plenamente su contenido. Lamentablemente, el cuidado de los diferentes lugares de la ciudad no puede ser peor. La falta de poda de los árboles en zonas como la Avenida Las Heras y Callao...; el aumento contínuo de vendedores ambulantes en las diferentes aceras de la ciudad...
Esperemos que algún día alguien lo haga cambiar.
no me gusto nada su pi.... articulo para bobos.
pongan cosas mas interesantes
Publicar un comentario
Links to this post:
Crear un vínculo
<< Home